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En el ocaso
un perfecto abanico
entre las nubes.

Quema el verano.
Ni siquiera las aves
bajan por agua.

En el ocaso
todo el fuego envolviendo
nubes de encaje.

Aún con
niebla
despierta la mañana
cantando el gallo.

Un mar de nubes
se escapan del pincel
entre acuarelas.

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En remolinos
atrapada la luna:
bravío el mar.

Enciende pinos
de regreso al hogar
el sol poniente.

Nace un jazmín
chimenea de invierno
lenta se apaga.

Todos los brotes.
Un adiós al invierno
en el jardín.

Ronda de robles
danzarinas las hojas
en todo el parque.

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